Nuestra experiencia con el BLW

Hace un tiempo compartí un artículo sobre los 9 motivos por los cuales nosotros decidimos ofrecer la comida entera a nuestro hijo. Much@s me habéis pedido consejo sobre que es importante tener en cuenta antes de empezar con el Blw. Hoy os traigo este artículo donde os hablo como profesional y a la vez os cuento como madre la experiencia con nuestro hijo.

Antes de empezar quiero deciros que hay tantas maneras de introducir la AC como niños y familias. Así que hagais lo que hagais estará bien siempre y cuando se haga desde el respeto profundo hacia el pequeñ@. Todos somos diferentes y cada familia encontrará su mejor manera en función de si se tiene que incorporar pronto al trabajo, si su bebé rechaza los trozos o la comida triturada, si tiene todo el tiempo del mundo para comer tranquilamente o de si su tiempo para comer es reducido…

Què és el Blw

Primero de todo siento que es importante situaros sobre que es el Baby Led Weaning. El BLW es un método de introducción a la  alimentación complementaria dirigida por el bebé. Ellos mismos van autoregulandose y muy progresivamente sin dejar la leche materna o la leche de fórmula van familiarizándose con la AC  (alimentación complementaria). De hecho, la leche seguirá siendo su alimento principal hasta el año. Por este motivo no hay que preocuparse con las cantidades ni hacerle un cambio al bebé de un día para otro.

Les ofrecemos directamente la comida sólida adaptada a su momento evolutivo. Alimentos blandos, que podamos chafar fácilmente con nuestros dedos y al principio en forma de bastoncito para que ellos solos los puedan coger y llevárselos a la boca. De esta manera les presentamos la comida real, tal y como es. Es muy sencillo, simplemente nos encargamos de poner a su alcance alimentos sanos y variados y les dejamos que coman lo que necesiten.

Parece que ahora esto del BLW está de moda o de alguna manera, se puede pensar que quien lo utiliza está haciendo algo muy innovador pero yo no lo veo así. Para mi ha sido la manera más natural de acompañar a nuestro hijo en el paso de la introducción de la comida  Os cuento porque…

 

Como empezamos nosotros

No hicimos nada especial, simplemente él estaba con nosotros mientras comíamos y llegó un momento en el que nos empezó a observar muy atento y parecía que quería coger comida de nuestro plato. En ese momento (teniendo en cuenta otros aspectos que os explico más abajo) empecé a poner en mi mismo plato o directamente en la mesa comida que a él le fuera fácil de coger. Muy progresivamente un día se la llevó a la boca, haciendo una cara de asco increíble. Al día siguiente pasó lo mismo y al tercer día parecía que ya sabía de que iba y directamente cogió la comida, se la llevó a la boca y rompió un trozo, lo tubo un rato en la boca y después lo escupió. Hizo lo mismo los dos días siguientes, meterse un trozo en la boca aprender a gestionarlo y después escupirlo. Cuando practicó eso durante unos días y ya estaba un poco seguro de saber gestionar la comida decidió empezar a tragársela.  

Leímos y nos informamos mucho antes de empezar, queríamos estar bien seguros de que lo haríamos correctamente pero en poco tiempo nos dimos cuenta de que realmente es sentido común. Son ellos los que nos van diciendo cuando están preparados para empezar o para pasar a siguientes fases. Y como en todo lo que me ha pasado con la crianza estoy aprendiendo a que a veces no hace falta preocuparse mucho intentando seguir algo que nos dice un manual sino que todo fluye más si utilizamos el sentido común y acompañamos a nuestro bebé tal y como él nos pide.

Tal y como lo explico quizás os parece muy sencillo o podéis pensar que nosotros estábamos muy tranquilos y confiados pero no fue así. Recuerdo los nervios que pasamos los primeros días cuando se metía la comida en la boca y por dentro rezabamos para que no le pasara nada. Poco a poco, fuimos viendo como cada vez iba cogiendo más habilidades y nos fuimos relajando.

 

Cuando empezar

Hay varios aspectos que es importante tener en cuenta antes de empezar. Aquí os los cuento:

1 El primer requisito es que tengan como mínimo 6 meses así es como lo recomienda la OMS (organización mundial de la Salud) i la AEP (asociación española de pediatría). En nuestro caso empezamos la AC con 6 meses y tres semanas, cuando vimos que estaba preparado.

2 Que muestre interés por la comida: para mi uno de los aspectos más importantes. Hace unos días os contaba en esta foto de Instagram como supimos nosotros que empezaba a estar mostrar interés:

 

Algunos de los cambios que empezamos a observar fueron:

  • Cuando nos veía comer intentaba coger comida de nuestro plato
  • Nos miraba muy atento y concentrado.
  • Durante unos días, aunque no se llevaba la comida a la boca, hacia el gesto de masticar, seguramente estaba practicando.

3 Que haya perdido el reflejo de extrusión: es el mecanismo que los bebés tienen para evitar atragantamientos. Consiste en expulsar con la lengua cualquier cosa sólida que les entre en la boca. Parece que la naturaleza es sabia y quizás este reflejo nos indica que todavía no están preparados para comer.

Cuando en mi formación descubrí que existía este reflejo entendí por qué muchos bebés de pocos meses cuando les meten la comida en la boca parece como si la escupieran. No es que la escupan es que el reflejo de extrusión lo tienen muy cerca de la boca y poco a poco va bajando.

4 Que se mantengan sentados. Este para nosotros fue un GRAN tema porque con Tesorito hemos seguido el movimiento libre, es decir no lo hemos colocado en ninguna posición a la que él no ha llegado por si mismo. Como empezó a mostrar interés por coger la comida mucho antes de llegar por si solo a la posición de sentarse la solución que encontramos fue sentarlo en nuestra falda. De esta manera al estar apoyado en nosotros nos asegurabamos de que tenía la espalda recta. Y así fue como lo hicimos hasta que con 9 meses aprendió a sentarse solo y lo empezamos a poner en la trona.

Para ofrecerles la comida es importante que tengan la espalda bien recta porque en caso de atragantamiento les facilitará la expulsión de la comida.

Y por último 2 reflexiones blweras:

Recuerdo un dia que mientras yo me comía una alcachofa al horno Tesorito me miraba muy atento. En un primer momento pensé en no ofrecerle porque le sería difícil de comer. Además,  pensé que seguramente no le gustaría su sabor, gran prejuicio por mi parte. En ese mismo instante pensé, y porqué? quien soy yo para determinar que ese sabor no le va a gustar o para pensar que las hojas duras no las sabría gestionar. Él continuaba insistiendo así que decidí ofrecerle y desde entonces es uno de sus alimentos preferidos. Quizás si ese dia me hubiese mantenido en mi prejuicio ahora no sabría lo que le encantan las alcachofas. Así que si es un alimento apto para él fuera prejuicios.

He visto muchas veces a los adultos hacer una “fiesta” cada vez que un bebé come. ¡Bien, te lo has comido todo! ¡Eres un campeón! Pero, y si no tienen más hambre… ¿es malo? ¿Cómo reciben ellos que les felicitemos porque coman? ¿ Como cuando tengo hambre o para que mis padres estén contentos? Y si eso se lo hiciéramos a un adulto, ¿tendría sentido? pues si no tiene sentido para un adulto tampoco lo tiene par aun niñ@ ¿o es que acaso ellos no son personas?

Os dejo algunos títulos de los libros que yo leí para estar más tranquila y segura antes de inicar la AC. Pero os diría que sigáis vuestro instinto, nadie mejor que una madre o un padre sabe lo que necesita su hijo/a y en que momento está preparado.

  • “Mi niño no me come” de Carlos González.
  • “El Niño ya come solo” de Gill Rapley y Tracey Murkett
  • “Se me hace bola” de Julio Basulto

Un abrazo,

 

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