Triciclo de madera

Después de unas semanas de vacaciones y de haber disfrutado mucho de tener tiempo para estar en familia volvemos a estar por aquí. Este curso, en la medida en la que pueda, os continuaré compartiendo actividades, recetas, recomendado juguetes y materiales de juego, recetas blw, reflexiones y todo aquello que crea que pueda ser útil compartir.

Hoy os hablo de uno de los juguetes “top ten” de nuestro hijo, su triciclo de madera de Pinolino. Con aproximadamente 15 meses empezó a mostrar mucho interés por todo lo que tenía ruedas. Cuando íbamos a los parques lo que más le llamaba la atención eran las bicis y los triciclos de otros niños. Toda su motivación era  hacerse con ellos e intentar subirse. Le explicábamos una y otra vez que esos vehículos eran de otr@s niñ@s.

En ese momento, aunque nosotros no nos lo habíamos planteado, decidimos buscar algún triciclo apto para él. Después de mucho buscar encontramos el que tenía todo lo que nosotros estábamos buscando, el triciclo de Pinolino.  Una sola rueda delantera, altura regulable, y la medida más bajita les permite a los más peques llegar bien al suelo. Además también es evolutiva así que cuando están preparados puede pasar de ser un triciclo a una bici de dos ruedas.

 

Os explico porqué descartamos muchos otros triciclos por si lo que nosotros valoramos os puede servir. Algunos de los que encontramos tenían dos ruedas delanteras y eso le dificultaban el movimiento ya que al querer avanzar chocaba con los pies en las ruedas. Otros, la mayoría, eran demasiado altos incluso en la posición más pequeña. También los habían grandes y pesados y creíamos que era importante que fuera ligero.

Los primeros meses la utilizaba dentro de casa pero enseguida empezó a dominarla más y ahora cuando salíamos a la calle siempre nos pide su bici, así que desde hace un tiempo la bici viene siempre con nosotros.

Todo pasa, todo llega.

Igual que cuando empezó a andar, cuando salíamos a la calle con el triciclo era toda una aventura. Andando llegaba a los sitios pero con ruedas era mucho más rápido y eso hacía que tuviéramos que estar mucho más atentos. Al principio le explicábamos cosas como que no podía bajar a la carretera que siempre teníamos que ir por la cera, que antes de cruzar una calle teníamos que mirar que no pasaran coches, que si chocaba con alguien le podía hacer daño, y mil y una cosas que nos encontrábamos al salir a la calle.

Las primeras veces acabábamos agotados y sin querer incluso nos venia el pensamiento de “esto va a ser siempre así” pero NO, como todo en la crianza y sobretodo en los primeros años, todo pasa y todo llega. Ahora con 20 meses es él quien nos señala la carretera y nos dice “no, rum rum pam” después de haber tenido mucha paciencia y de habérselo explicado muchas veces se ha ido haciendo grande y ahora lo entiende perfectamente. Eso sí, que lo entienda no quiere decir que siempre quiera hacer lo que nosotros le pedimos así que hay muchos momentos en los que seguimos con grandes dosis de paciencia y de acompañamiento.

Desde hace unos meses ha aprendido a llevarla con dos ruedas y le encanta.

Os dejo el enlace de la bici-triciclo al final del post.

Hasta aquí nuestras reflexiones bicicleteras, nos vemos en el siguiente post,

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